La Coctelera

El Colmado de Lamira

3 Abril 2006

Sólo fueron tres puñaladas. Y la gente se decepciona, con algo de razón.

La gente está decepcionada, porque no fueron ochenta puñaladas las que acabaron con la vida de Claudina Górtimer, la ortodoncista de Lamira, hace algo más de una semana. Esos fueron los rumores que corrieron los primeros días y a los que algunos periódicos de la ciudad (siempre tan bien informados) han dado crédito.
Aunque únicamente fueron tres puñaladas (y mortal sólo la segunda), algunas teorías, como la del crimen pasional, deberían ser tenidas en cuenta por el jefe de policía antes de molestar a modestos tenderos.

Es decir, dicen en el pueblo, que no murió de ochenta puñaladas, sino de una sola puñalada. Y se decepcionan.

Y yo pienso en la pobre Claudina, pues aún hay quien opina que ella tiene la culpa de que el asesino no se ensañara con ella.

La audiencia de los informativos no es la misma para ochenta que para tres puñaladas.

La cuestión es interesante, aunque no sé por qué se desestima la teoría del crimen pasional. Se dice que la primera puñalada, torpemente asestada en un muslo, demuestra que no fue un experto asesino. El boticario, además, queda al margen de toda sospecha, porque su manera de actuar no deja rastros. Algún vómito, quizá, pero no el baño de sangre que, según dicen, era el dormitorio de la ortodoncista Claudina Górtimer.
El suicidio está descartado. Podría haber sido posible si no fuera por la tercera puñalada, infligida cuando Claudina era ya cadáver. Y aunque la ortodoncista era mujer de muchos y variados recursos, la tercera puñalada aparta definitivamente la teoría del suicidio.
Yo estoy revisando todas las cintas de mi videocámara de seguridad, antes de que me las demande la jueza. Quizás me vea obligado a borrar algo, pues no es conveniente difundir imágenes del Reverendo Sincler tonteando con la señorita Laurenne, la más linda del Deliberately.
Descubrirán que eliminé minutaje de las cintas, pero diré que fue, sin duda, un grave error producto de mi nula sintonía con las nuevas tecnologías.
La jueza me comprenderá.

servido por El tendero de Lamira 1 comentario compártelo

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Lucas

Lucas dijo

Fijate que me han editado mi comentario en inventario de historias!!!
Han borrado mi comentario sobre que vi la 1era temporada de tu blog!!!

3 Abril 2006 | 11:14 PM

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"Lamira es un pequeño pueblo rodeado de infinitos campos de maíz y bosques de abedules y de arces, con casas y calles plantadas a los dos lados de una carretera que tal vez, en la más absoluta lejanía, sea capaz de unir dos mares. Es aquí donde decidí hacerme tendero."
Jean Stele,
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