La Coctelera

El Colmado de Lamira

6 Abril 2006

La policía recoge las cintas y algo más.


Han entrado de manera algo agresiva y se han dirigido directamente a mí. Es normal: soy el dueño de la tienda. Pero su actitud, sus formas, su tono, todo ello me ha incomodado. Mientras sus dos ayudantes se han dedicado a hojear las revistas con sus dedos manchados con la mostaza del perrito caliente que se acaban de comer, el jefe de policía me ha preguntado:
- ¿Jean Stele? (1)
Me ha decepcionado esta pregunta, pues él sabe como yo (o debería saberlo) que me debe tres botellas de ginebra y quinientos gramos de choped. Lo tengo anotado en mi libreta.

Quizás te pida también la libreta para saber si Claudina Górtimer tenía alguna deuda contigo, lo que te incriminaría más todavía, tenderito.

Él sabe cómo me llamo, y llamarme por mi nombre verdadero supone recordarme innecesariamente mi origen foráneo. Mis amigos me llaman Telejeans (2), o tendero. Tenderito sólo me llama mi alter ego y algún amigo de La Coctelera.
- ¿Eres tú Jean Stele? -ha insistido ante mi cara de sorpresa.
- Naturalmente, Jefe.
Me ha sonreído con su sonrisa bobalicona, también merecedora de una revisión por parte de la ya difunta Claudina Górtimer.
- ¡Ah, pequeño tendero! Te puse nervioso, ¿verdad?. Necesito -y se saca un papel del bolsillo superior de su camisa-: Un bote de betún negro (para las botas), aceite de oliva (para las ensaladas), doscientos gramos de choped (para el bocadillo)...

Hace una pausa. Levanta la vista. Entorna los ojos. Me mira fijamente.
- ... las cintas de tu videocámara de seguridad...
Ha notado cómo he tragado saliva.
- ... y la libreta donde anotas lo que se te debe.
Sabía que iba a hacerlo. No me ha importado, porque él tiene más que ocultar y supondrá que he hecho fotocopias.
- Por supuesto, jefe.
- ¡Ah!, y un donut para llevar.

El tenderito ha metido todo en una bolsa de plástico con publicidad del restaurante de Salma, ha sacado la libreta y en ella ha anotado la nueva compra del jefe de policía. Y, después, ha sacado la fotocopia y también ha anotado en ella el importe.

El jefe de policía ha salido de la tienda algo nervioso y con cara de pocos amigos. A pesar de que no le he cobrado el donut.
_______________
(1) Pronúnciese Yan Stel
(2) Pronúnciese Teleyins.

servido por El tendero de Lamira 1 comentario compártelo

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Monillo

Monillo dijo

Definitivamente me encanta tu estilo y tus historias, y si no es mucha molestia te he añadido como "amigo" en mi blog.

¡hasta pronto!

6 Abril 2006 | 05:12 PM

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"Lamira es un pequeño pueblo rodeado de infinitos campos de maíz y bosques de abedules y de arces, con casas y calles plantadas a los dos lados de una carretera que tal vez, en la más absoluta lejanía, sea capaz de unir dos mares. Es aquí donde decidí hacerme tendero."
Jean Stele,
el tendero de Lamira.


Contando las veces que yo mismo entro y salgo, que son muchas, hemos estado en el colmado de Lamira


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