La jueza me ha citado, como era de esperar.
La jueza me ha citado para mañana a primera hora en su despacho, en los juzgados de la ciudad.
Yo le he dicho que me resultará imposible ir porque, además de tener que atender a mis clientes, ella misma me prohibió salir del pueblo, como seguramente recordará su señoría.
Me ha preguntado si era imbécil y me ha colgado el teléfono.
No es muy simpática la jueza.
Querrá saber qué había en los siete minutos que faltan en la cinta de la videocámara de seguridad del colmado y querrá vincularlos al asesinato de Claudina Górtimer. Yo, por mi parte, me acogeré al secreto profesional, como hice ante el jefe de policía, lo que me costó tres días de arresto en el calabozo.
Ella, la jueza, me volverá a insultar, pero no podrá volver a encerrarme porque ya estuve preso por ese motivo y no sería justo que me condenaran dos veces por la misma falta.
Porque ella sabe, como yo, que no soy el asesino de la señorita Górtimer. Pero lo que yo sí sé, y ella no, es quién es el verdadero autor del crimen.
La verdad es que tengo ya muchas ganas de que acabe todo esto, para poder llevar una vida tranquila en Lamira y contar en el blog las pequeñas cosas que acontecen cada día.
Y atender a sus honrados clientes con la profesionalidad que sin duda se merecen y, sobre todo, poder pensar en Salma con la pasión y efusividad que requiere Salma.


El Colmado de Lamira Blog referenció
Un asesinato en El Colmado.
... sino la posibilidad de que la jueza, para empezar, me enviara directamente al calabozo, dadas las simpatías que me profesa.
15 Enero 2007 | 07:58 PM