Ver, oir y callar.
Después de decirme que sabía que yo había descubierto su secreto, levanté mis ojos para mirarla nuevamente, con la boca llena, sin masticar ni tragar, expectante.
- Sí, tendero. Tienes las cualidades de las personas inteligentes: escuchas mucho, observas mucho y hablas poco...
...y pareces idiota, pudo añadir. Pero no lo hizo.
El sonido de mi garganta al tragar el trozo de donut debió de oírse hasta en la gasolinera de Salma. Y sonreí con mi boca cerrada.
- ...Por eso has descubierto mi secreto.
A lo largo de todas las tardes en las que Gertru me ha ido contando sus historias, he podido darme cuenta del cariño con el que habla de Claudina Górtimer. Y siempre termina con los ojos húmedos, mirando al techo o mirando al suelo.
En ese momento, se suena la nariz y acto seguido saca un pastel de los que ella sabe hacer, y me comenta algún reality show de la televisión.
No es necesario ser muy inteligente para darse cuenta de los sentimientos de las personas. Basta con escuchar y observar.
Quizás Gertru Salomon no opinara esto de mí si supiera que estoy plantando las semillas para su candidatura a la alcaldía. Lo hago con preguntas sencillas:
- ¿Le gustaría tener a una mujer en la alcaldía?
- ¿Le importaría que el próximo alcalde fuera de raza negra?
- ¿Qué opinaría si el próximo alcalde fuera homosexual?
Pero esta última pregunta no la haré, porque un tendero debe saber qué herramientas se pueden utilizar para construir la convivencia y cuáles no deben emplearse jamás. Y la intimidad de las personas es una herramienta sagrada.
Mi candidata a la alcaldía es una mujer negra y lesbiana que, además, fue toda su vida una criada.
¿Demasiado para la mojigata Lamira?


marta drooker dijo
Demasiado no es todo...!
Qué más hay detrás de Gertru?
Lárgalo todo y que colapse Lamira!
esto cada vez se pone mejor, telejeans!
7 Julio 2006 | 02:40 PM