La verdadera historia de Gertru Salomon.1. A través del espejo.
Cuando el doctor Górtimer llamó a su hija para presentarle a la pequeña Gertru Salomon, su nueva criada, le dijo:
- Debes tratarla como a las personas.
Pero luego, observando que la niña negra también tenía orejas, añadió:
- Personas como nosotros.
Las niñas tendrían unos doce años.
Claudina Górtimer era antipática desde el útero materno. De hecho, nada más dar a luz, su madre se fugó con un capitán de infantería, que también dejó el ejército, y los dos marcharon a Milán, donde montaron un restaurante de comida rápida que los arruinó. Pero esa historia no nos interesa.
El doctor Górtimer se quedó a cargo de la cargante recién nacida Claudina y rumiando su rencor. Pocas criadas le duraban más de un par de meses, pues huían hartas de la actitud agria y tirana de la pequeña.
Sin embargo, quién sabe por qué, con Gertru fue diferente. Quizás porque cada una estaba a un lado del espejo: una era rica, la otra era pobre; una era amarga, la otra era dulce; una era antipática, la otra rebosaba simpatía; una era blanca, la otra era negra. Pero el espejo que separa y nos depara imágenes simétricas, también puede unir y contagiar sentimientos.
Y Claudina fue capaz hasta de sonreír.
Les gustaba pasar largo rato cuidando los parterres que rodean la mansión Górtimer en Lamira. Recortaban los setos, cuidaban los rosales, plantaban especies nuevas... En muchas ocasiones sus manos se rozaban, y pronto empezó a saltar una chispa cada vez que esto ocurría.
No tendrían más de quince años cuando esa chispa prendió la hoguera del amor y de la pasión. Una hoguera que se mantendría encendida durante cincuenta años.
Dice Gertru Salomon cuando me cuenta la historia que nunca vio sonreír con sinceridad a Claudina Górtimer más que al calor del hogar, que era el único sitio donde realmente eran felices. Yo creo, sin embargo, que Gertru exagera, tal vez cegada por el amor y la tristeza de los recuerdos.
Porque no me imagino a Claudina Górtimer sonriendo con sinceridad.


Lucas dijo
Me quito el sombrero ante usted señor tendero...
11 Julio 2006 | 07:50 PM