Ser diferente.
Gertru Salomon me ha dicho esta tarde que tengo la autoestima por los suelos.
- Debes quererte más, tendero.
No tengo muchos amigos en Lamira, a pesar de que todos sus habitantes pasan por mi tienda para proveerse de todo tipo de productos. En realidad, sólo el jefe de policía ha venido alguna vez a mi casa a tomarse algunas cervezas y conversar conmigo. Yo acudo casi cada tarde a la mansión Górtimer para merendar e intercambiar impresiones con la señorita Salomon. Pero por la noche, en lugar de pasarme por la cantina, voy directamente al restaurante de Salma y nos marchamos a casa.
- Últimamente estás convencido de que todo el mundo te tiene por idiota -me dice Gertru.- Y eso no es así. En Lamira la gente te aprecia y te respeta.
Yo agacho la cabeza porque no me gusta que se hable de mí, y sólo pensar que en las tertulias de la cantina, o en la botica, o en mi misma tienda puedan estar comentando algo relacionado conmigo me pone muy nervioso y me deprime.
Gertru me sirve otro trocito de cake a las almendras porque intuye que me ha gustado. Le comento la conversación que ayer tuve con el joven hijo del Reverendo.
- Un muchacho muy inteligente -apunta Gertru.- Por ahí dicen que es raro, pero yo creo que sólo es distinto a los demás muchachos de su edad...
- Ser distinto no está muy bien considerado últimamente.
Gertru sonríe. "Dímelo a mí", ha debido pensar. Supongo que ella sabe por propia experiencia que ser diferente nunca ha sido fácil.
- El joven Samuel se pasa el día leyendo, escribiendo y pintando. Espero que algún día te muestre sus cuadros de Lamira al atardecer. ¿Y de qué estuvisteis hablando, tendero?
Yo he sonreído y he meneado la cabeza indicando que no se lo va a creer.
- Del amor, Gertru, del amor.
La señorita Salomon ha soltado una sonora carcajada. Es la primera vez que oye que dos hombres hablan del amor. Será que sí son raros, definitivamente.
- Quizás de vez en cuando sea conveniente hablar del amor.
- ¿Y por qué crees, tendero, que el inteligente joven Sincler ha recurrido a ti para hablar de un tema tan trascendental para un muchacho enamorado?
A ver si va a resultar que el tenderito no es tan idiota.
El Colmado de Lamira