La Coctelera

El Colmado de Lamira

9 Noviembre 2007

En el más oscuro fondo del pozo.

A veces ocurre con las personas a las que te une una amistad.

El miércoles por la tarde fui a merendar a casa de Gertru Salomon, como le había prometido el día anterior, después de esparcir las cenizas de Aldo por la carretera general. Me había preparado una extraordinaria tarta de café y pasas al ron.

A veces uno no sabe cómo entre dos personas que se quieren comienzan esas conversaciones que acaban tan mal.

No recuerdo en qué momento Gertru y yo empezamos a lanzarnos reproches. Quizás cuando el licor de frutas casero hizo mella en nuestros sentimientos más íntimos y comenzó a atizarlos.

- ¿Te das cuenta, tendero, de que tu blog sólo tiene dos lectores? -me preguntó ácidamente la señorita Salomon.

Yo quise decirle que Mitchell y Lucas no son sólo dos lectores, sino dos amigos que leen lo que escribo y siempre dejan un amable comentario, cosa que yo mismo no hago en sus respectivos blogs de La Coctelera.

- Son bastante más educados que tú, tendero.

También sé que algunas otras personas leen mi blog habitualmente, pero que, como yo, nunca dejan un comentario sencillamente porque no tienen nada que añadir. Es lo que, al menos, me pasa a mí.

Pero, en cambio, le respondí con un ataque. En el más oscuro fondo del pozo de nuestros sentimientos se halla siempre la envidia aliada con la soberbia.

- Mira, Gertru: ni siquiera fuiste capaz de mantener tu blog un par de meses. El mío cumplirá dos años en febrero.

- En ese par de meses -me respondíó airada Gertru-, logré más lectores que tú y tus tonterías en dos años. Y si lo abandoné es porque me parece una pérdida de tiempo contar las miserias en un blog.

Mi pierna izquierda comenzó a temblar. Nunca consideré que lo que aquí contaba fueran miserias. Y menos las mías.

Por primera vez desde que conozco a Gertru, me levanté de la mesa dejando en el plato media tarta. Indignado, mientras arrojaba la servilleta sobre la mesa, supe mentir:

- Debes saber que tus tartas son una porquería, y que si hasta ahora he venido a comerme semejante bazofia es porque considero que tus millones te hacen una buena clienta potencial. ¿Te enteras?

Cuando cerraba la puerta tras de mí, aún pude escuchar su voz:

- Para comprar ya tengo internet. ¡Vete y no vuelvas, tenderucho de mierda!

Antes de alcanzar la carretera, habría querido yo también morirme. Como Aldo.

servido por El tendero de Lamira 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Lucas

Lucas dijo

Y que si no tuvieras ningun lector? Si escribieras solo para ti? Lo mismo da... uno no escribe para que lo lean, ni para que lo comenten, si uno cuenta sus miserias o sus alegrias, sus fracasos o sus logros en un blog es porque le da la gana... que igual los podría escribir en un papel y meterlo debajo del colchón o escribirlo en la arena de la playa y que se lo trague el mar.

Yo a Gertru la aprecio muchisimo pero sinceramente aqui si se le fueron las luces... como te va a decir eso... y PEOR AUN como se te ocurre a ti tirarle en cara que ella no pudo mantener su blog? Que si lo cerró fue porque quiso, no porque no pudo mantenerlo... que berraquera y tenacidad es lo que le sobra a esa mujer.

Déjate de pendejadas y ve a pedirle disculpas.

13 Noviembre 2007 | 04:18 AM

mitchell

mitchell dijo

Nunca he resistido ver a dos amigos peleados, créeme que si estuviera en Lamira los llevaría de las orejas a ambos para que se amisten. Lo que veo es que Gertru estaba tratando de hacerte una crítica, quizás no la expresó bien pero era con buena intención.

Espero que pronto se arregle este embrollo.

Saludos

13 Noviembre 2007 | 08:54 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de El tendero de Lamira

El Colmado de Lamira

España
ver perfil »
contacto »
El Colmado de Lamira
Isla Santa Rígida
ver perfil »
contacto »

"Lamira es un pequeño pueblo rodeado de infinitos campos de maíz y bosques de abedules y de arces, con casas y calles plantadas a los dos lados de una carretera que tal vez, en la más absoluta lejanía, sea capaz de unir dos mares. Es aquí donde decidí hacerme tendero."
Jean Stele,
el tendero de Lamira.


Contando las veces que yo mismo entro y salgo, que son muchas, hemos estado en el colmado de Lamira


Iván Opalinski Web Site

Los vídeos de El Colmado


Tú eres Lamira
(5-3-07)


Una de nosotros
(27-11-06)


El valor de una sonrisa
(18-08-06)


La vida según el tendero de Lamira
(30-07-06)


La verdadera historia de Gertru Salomon
(17-07-06)



directorio de weblogs. bitadir

Mis tags

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?