Me tocará pagar más impuestos.
El jefe de policía dice no entender cómo me puede costar tanto tiempo abrir una pequeña tienda de comestibles. Está harto de comer donuts congelados.
Yo le respondo que, además de las obras necesarias para transformar una antigua funeraria en un moderno colmado, tengo que pasar la inspección de sanidad y la del ayuntamiento.
Las obras tampoco se han prolongado tanto, teniendo en cuenta que hemos cambiado la solería, pintado las paredes, reparado la carpintería y la techumbre, renovado completamente toda la red de fontanería y electricidad...
La señorita Salomon opina que, tal vez, habría resultado más económico derribar el pequeño inmueble y construir otro nuevo.
Al levantar el revestimiento de viejas láminas de madera que cubría el suelo, descubrimos una trampilla que conducía a un sótano que, vaya a saber por qué motivos, alguno de los anteriores propietarios había clausurado. Estaba completamente despejado de objetos y sólo las telarañas y el polvo acumulado durante décadas daban al lugar un aire (¿aire?) misterioso. Lo limpiamos a fondo y no descubrimos ningún cadáver, ni ningún tesoro. Las paredes no parecían ocultar ningún pobre diablo emparedado.
Decidí que la trampilla volviera a ser cancelada, pero hemos abierto una entrada desde el exterior por la parte trasera de la casa, donde también hemos construido un pequeño cobertizo cuya obra está pendiente de aprobación por parte del ayuntamiento. Espero que no me lo hagan derribar por modificar la estética de la fachada. A fin de cuentas está en el patio trasero que, protegido por una valla de madera de un metro y medio de alta sólo es visible desde los otros patios traseros de las casas colindantes.
Pero ya sabemos como son los ayuntamientos cuando tocamos una fachada (aun trasera y fuera del alcance de visión de los viandantes) sin su permiso.
Ya los veo venir, encorbatados, a decirme que la superficie del inmueble ha cambiado con el cobertizo y, sobre todo, al descubrir el sótano y que, por tanto, deberé pagar más impuestos.
Yo pondré mi cara boba y les diré: "¿Superficie? No, no. Si es un sótano. Está bajo tierra. De superficie nada."
Pero tendré que pagar el incremento tributario.
Mi pequeño apartamento, en la planta superior, también está prácticamente acondicionado: un saloncito, que me servirá de despacho, con cocina americana, y un dormitorio más bien pequeño con un cuarto de aseo. Suficiente para mí solo.



Lucas dijo
Y ya estás empezando mal Tendero... si te piensas en tu vida y la programas para ti solo SIEMPRE ESTARÁS SOLO.
Has espacio para alguien mas en tu vida...
30 Enero 2009 | 07:08 PM