Allá donde se esconden la verdad y el miedo.
El inspector de sanidad me ha dicho que se notaba que yo era perro viejo en esto del comercio de comestibles.
No ha encontrado la más mínima deficiencia, e incluso ha comentado que es una lástima que ese sótano tan pulcro tenga como destino el almacenaje de productos no perecederos cuando, sin ninguna duda, podía aprovecharse para algún uso más rentable.
Sin embargo, antes de abandonar Lamira en su impecable berlina, me ha observado como queriendo escudriñar en lo más profundo de mi mirada -allá donde se esconden la verdad y el miedo-, y me ha preguntado:
- ¿Cree que una antigua funeraria es el mejor lugar para un negocio de comestibles?
La misma pregunta me la he hecho yo mil veces. Mil veces al día. También Gertru me ha planteado esa duda en más de una ocasión.
Le he sonreído con mi sonrisa deforme, y le he respondido más seguro de mí mismo que nunca antes en mi vida:
- También vendo productos de limpieza: estropajos, lejías, desinfectantes...
El inspector ha sonreído a la vez que sacaba a relucir su dedo índice en el típico gesto de advertencia:
- Procure no mezclarlos con las carnes y los pescados. Ni con las frutas ni verduras.
Ha vuelto a sonreír. Me ha tendido la mano; se la he estrechado con fuerza.
He notado, a través del fuerte apretón, que él había llegado a lo más profundo de mi mirada: a la verdad y al miedo. Y a la soledad.
Sí, tengo mucho miedo y me siento muy solo en esta nueva empresa. Me faltan las caricias, la ternura y los besos, el cariño y la comprensión. Me falta, sobre todo, la complicidad en el puro miedo.
- Mucha suerte, señor tendero.
Y el inspector se ha marchado por donde vino.


El Colmado de Lamira
Gonzalo dijo
También yo dudé del lugar, era un poco siniestro. Una funeraria convertida en una tienda, sonaba raro, acaso literario. Como siempre ando perdido por "Lamira" aclárame que hay de cierto "tendero". ¿Acaso tendero? Pero no es mi intención burlarme de ti, sino desearte que todo vaya bien, primero y principal que regrese tu "amor" y felicidad y después tus "parroquianos" a proveerse de comida y todo lo necesario para mantener la "vida" saludablemente.
Tendero eres una metáfora "andante" o un futuro novelista desconocido.
En todo caso suerte
Un saludo
Gonzalo
27 Enero 2009 | 10:32 PM