Escuchando al corazón.
Cuenta Lucas en su blog que su abuelo decía esta frase: "Tengo una idea: que la gallina caga, pero no mea!". Tal vez yo sea una gallina, pero intento ponerle remedio.
El jueves pasado le dije al reverendo Matías Sincler que me iba a buscar a Salma y que el sábado y domingo pensaba cerrar la tienda, pero que no quería dejar a mis clientes sin el pan y la prensa de cada día. Me debo a ellos, y para ellos venir al colmado -a pesar de la crisis- es siempre una fiesta.
No quise mencionar los condones, a pesar de que el sábado por la tarde se venden como rosquillas, y el domingo por la mañana no es menos, que siempre hay gente rezagada o muy entusiasta. Pero el reverendo es contrario a ellos y no es cuestión de ofender a los hombres de fe.
Me dio la impresión de que se ruborizaba cuando le rogué que se hicieran cargo de la tienda, él y su señora, durante el fin de semana. Aunque la esposa del reverendo toca el órgano en los oficios del sábado por la tarde y domingo por la mañana, yo le dije que por un par de días que pusiera una grabación tampoco Nuestro Señor se iba a incomodar.
El reverendo me comentó que su preocupación no era por Dios Nuestro Señor, sino por las hermanas Delacroix, que con toda seguridad se pasarían varios meses reprochándole que pusiera una grabación en lugar del riguroso directo y en vivo de la señora Sincler, que toca como los ángeles, a pesar de la artrosis.
El reverendo Matías Sincler es, sin duda, un buen hombre de fe.
Cuando le expliqué que iba a traerme a Salma -o al menos intentarlo- y a su madre enferma de Alzheimer, al reverendo Sincler se le iluminó el rostro. ¿Vio en mí al hijo pródigo? ¿Creyó encontrar en el tenderito algo más que bondad pusilánime?
- Ve con Dios -me dijo.
Y yo le deposité las llaves del colmado sobre la palma de la mano que me acababa de bendecir.
La señorita Salomon, que anda algo decaída por la astenia primaveral, me ha dicho que no piense en lo que vendrá, sino en lo que hay. La primavera no le sienta muy bien a la señorita Salomon, y se pone espesa en sus pensamientos. Me ha reprochado que tengan que espabilarme los comentarios de mis amigos del blog, Lucas y Mariana, que me estaban abriendo estos ojos y este cerebro tan débil.
Gertru sueña con revivir las tertulias en su cocina, con la cafetería de Salma, con las pinturas de Opalinski... Sueña cada día más con Claudina Górtimer. Pero nada de lo que fue podrá ya volver a ser.
- Déjame en paz con mis sueños, tenderito -me espeta- y lárgate de una vez a por Salma antes de que sea definitivamente tarde. Escucha por una vez a tus amigos y a tu corazón. Estáis en el mismo lado.
El viernes por la noche, cerré la tienda y tomé el último tren a la costa este, y me fui a por ella. Y esta tarde regresé.



El Colmado de Lamira
Mariana la Aldeana dijo
Bien, vale, de acuerdo, regresaste, ¿y qué? y lo que es más importante ¿con quién?
¿Piensas dejarnos mucho tiempo con esta intriga?
30 Marzo 2009 | 09:43 PM