El regreso de Salma.
El pasado martes, por fin, llegaron Salma y su madre en el tren del este. Esta vez sí me atreví a pedirle a Melinda que se hiciera cargo de la tienda mientras yo iba a la estación para traerlas a casa.
El tren del este tiene su hora de llegada a las 19.30, pero siempre lo hace con veinte minutos exactos de retraso.
Mientras aguardaba mirando las vías que se unen en el horizonte, pensaba que lo lógico sería que pusieran como hora de llegada las 19.50, de esa manera el tren sería siempre puntual. Me parece bastante razonable. Un pequeño cambio que modificaría también la fama de impuntual que tiene nuestra Ilustre Compañía del Ferrocarril (ICF).
Aunque en su rostro se reflejaba el cansancio, Salma estaba muy sonriente cuando se apeó del vagón de clase turista tomando del brazo a una envejecida y torpe en los movimientos doña Alberta. Así se llama su madre: Doña Alberta.
Las dos voluminosas maletas fueron bajadas por un agradable mozo de la ICF, que agradeció mi propina con un leve toque en la visera de su gorra. En aquellas dos maletas se encerraba toda la vida de las dos mujeres. Y detrás de la sonrisa de Salma y de su beso en mis labios hallé el sabor amargo de la tristeza.
Salma se ha despedido para siempre de la tienda familiar de souvenirs y de la casa junto al mar, en la que nació y creció. Finalmente no ha querido ponerla en alquiler, sino que ha preferido venderla.
Dice Salma que cuando se rompe con el pasado hay que romper con todo él, desatar los lazos que nos unen a la nostalgia porque son ataduras que nos impiden seguir avanzando.
Y Salma quiere avanzar en Lamira. Y quiere hacerlo conmigo, a mi lado.



El Colmado de Lamira
diariodeunamitomana dijo
Despedirse de una casa junto al mar es más que un renunciamiento; es una ablación. mmmm... vamos a ver cómo lleva el post-operatorio tu encantadora Salma, tendero. Y doña Alberta.... y eso de avanzar juntos.... En fin, me quedo al pie de la historia a ver cómo lo resuelves. Suerte que contamos con Gertru!
29 Abril 2009 | 01:19 PM