Voces en la noche.
Le he preguntado a Doña Alberta qué dicen exactamente esas voces que oye por las noches.
Doña Alberta se ha quejado de que la sopa estaba fría, y Salma se ha levantado para calentarla en el microondas mientras me miraba con una mezcla de reproche y resignación.
- Pues qué van a decir, tendero. Bobadas. Habla tan deprisa que casi no la entiendo. Y eso que pronuncia bien, la condenada.
Sí, la sopa estaba fría. Ahora he sido yo quien se ha levantado para calentar mi plato y el de Salma, que se ha sentado a la mesa con gesto de estar dispuesta a escuchar con infinita paciencia cualquier tontería que salga de la boca de estos dos chiflados.
- ¿La voz de una mujer? -le he preguntado.
Doña Alberta ha arrojado la cuchara sobre el plato.
- ¡Coño, lo que quema esta sopa!
Y después de una pausa, ha añadido con un tono confidente:
- Sí... una mujer. Habla mucho, todo el tiempo hablando sin parar. Habla muy deprisa, casi no la entiendo.
- ¿Y de qué le habla?
Salma me echa una mirada asesina.
- Habla de muchas cosas... Ya te digo que apenas la entiendo. Tonterías: No sé qué de un sillón, de unos dientes, de una crema hidratante, de unos buñuelos de viento... Debe estar loca, la pobre.
Y su respuesta me ha puesto los pelos de punta y la piel de gallina.
Por la noche Salma me dice muy enfadada que no le gusta que me burle de su madre. Me recuerda lo que ya sé: que está muy enferma y que su cabeza no rige bien.
Después de pedirle perdón a Salma y de jurarle que en ningún momento he pretendido burlarme de Doña Alberta, le he preguntado:
- ¿Tú contaste algo a tu madre sobre Claudina Górtimer?


El Colmado de Lamira
Mariana la Aldeana dijo
Joe, los pelos como escárpias m´has dejao.
Me tienes enganchada a tus sucedidos en Lamira.
Besos, amigo tendero.
4 Mayo 2009 | 04:32 PM