Entre la rutina y los fantasmas.
Los días van transcurriendo con la rutinaria parsimonia que anida en Lamira cuando llega el buen tiempo.
Afortunadamente, el negocio va cada día mejor. El trabajo es enorme y se me va acumulando poco a poco hasta dejarme casi sin fuerzas incluso para escribir en el blog. Espero que los amigos que me leen sepan perdonarme.
Después de lo último que conté aquí, le pregunté a la señorita Salomon si había hablado con Doña Alberta acerca de Claudina Górtimer.
Gertru me miró muy sorprendida, pues cuando le hice la pregunta aún no había tenido oportunidad de saludar a la madre de Salma. La señorita Salomon tampoco puede quejarse de la marcha de su negocio. El hotel tiene puesto el completo desde hace varias semanas, lo que quiere decir que nos vemos muy poco.
He recordado que Doña Alberta y Gertru se conocieron en mi boda.
- ¿Le contaste algo sobre Claudina?
Gertru Salomon se desespera conmigo.
- ¿A qué viene tanta pregunta sobre Claudina? No. Nunca he mencionado su nombre a Doña Alberta. En la boda no tuvimos mucho tiempo para conversar y ,créeme, no salió Claudina ni una sola vez.
Me exigió que le explicara el motivo de mi preocupación. Le conté lo que ocurrió un par de días antes, y que quedó aquí escrito en el post anterior. Doña Alberta oye voces de una mujer que habla de una crema hidratante, de un sillón, de unos dientes, de unos buñuelos de viento...
Gertru me mira con una melancólica sonrisa...
- Sí... -me dice- Es Claudina, no cabe la menor duda.
Y se sienta a la mesa de su cocina, apoyando la cabeza sobre su mano. Y recuerda:
- Su espectacular sillón de ortodoncista y su paradójica repugnancia por las dentaduras ajenas... La crema hidratante para sus codos, que la enemistó con el boticario... Mis buñuelos de viento, que eran su perdición...
Yo me quedo de pie, estupefacto, contemplando los ojos de Gertru Salomon, que no miran al techo de su cocina, sino al cielo de su Claudina.


El Colmado de Lamira
Mariana la Aldeana dijo
Joe, joe, joe, esto promete, espero ansiosa, e intrigada, las próximas entregas.
siempre sorprendes.
Besos.
18 Mayo 2009 | 11:19